"Garantizar una reinserción social efectiva a las víctimas del Conflicto
Armado en Colombia"
La violencia sociopolítica y el conflicto armado interno en Colombia han
producido en las víctimas y en la sociedad en su conjunto una serie de daños
materiales e inmateriales, entre ellos la pérdida de los referentes
organizativos de la sociedad (valores democráticos, ética de la vida en común,
solidaridad, bien común, etc.), secuelas sobre la salud física y mental de las
víctimas, sobre la economía, sobre las instituciones y relaciones sociales, y
sobre la cultura y sus diferentes manifestaciones.
El Conflicto Armado Colombiano es un problema de no acabar. Los
colombianos tenemos esa idea de vivir constantemente en medio de una violencia,
en medio de odios, de enemigos que se heredan y se transmiten. Hoy quizás esos
odios no se remonten a los otrora, caducos y viejos partidos políticos, pero
hoy se siguen presentando asesinatos por el fanatismo a un equipo, a una tribu
urbana, a religiones, al ser amado, y se siguen fomentando odios por las
personas que están en nuestro entorno, que conviven juntos con nosotros todo el
día, que son iguales a nosotros por diferencias mínimas que volvemos grandes
para convertirlo en un enemigo y poder justificar que me caiga mal.
El procedimiento judicial de Justicia y Paz busca adelantar procesos de
paz que garanticen los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la
reparación. En la actualidad, se continúa con la implementación las políticas
que contribuyen a la paz del Estado colombiano sin embargo es necesario que no
sólo el estado se responsabilice de ello sino que el compromiso sea de toda la
sociedad; las instituciones diseñan, ejecutan e implementan las políticas pero
es en la comunidad en donde se genera el impacto de las mismas y hacen que su
efectos sean duraderos y se mantengan.
Los procesos de Justicia Transicional, los cuales tienen como horizonte
construir una paz que se exprese en seguridad para los desmovilizados, en
garantías para las víctimas, en oportunidades para las comunidades afectadas,
en el fortalecimiento de las instituciones y en la construcción de confianza y
legitimidad entre todos ellos para lograr las garantías de no repetición. La
paz -con este sentido- es expresión de estabilidad política, de desarrollo
económico y de legitimidad social para resolver pacíficamente los conflictos y
garantizar efectiva y definitivamente la superación de ciclos de violencia. Los
procesos de paz actualmente incorporan exigencias en función de una
reintegración plena y digna de los desmovilizados, lo que se intenta concretar
mediante programas de DDR cada vez más orientados a las comunidades, y en
garantías para los derechos de las víctimas para conseguir la paz sin
impunidad.
Si bien es claro el conflicto Colombiano se ha caracterizado por la
confrontación de grupos armados ilegales y el Estado por la lucha del poder,
también en el influye el narcotráfico, la ideología pragmática de los grupos de
izquierda y las condiciones políticas, culturales, económicas y sociales del
contexto que siempre en su proceso histórico se ha visto atravesado por las
olas de violencia de diferente índole.

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